Empieza por un croquis
Dibuja la habitación desde arriba y anota las paredes que vas a pintar. Mide en la misma unidad y conserva los decimales: redondear cada pared antes de sumar puede alterar el resultado final.
En una habitación rectangular puedes usar el perímetro. Para un espacio de 4 × 3 m, suma sus cuatro lados: 4 + 3 + 4 + 3 = 14 m. Con 2,5 m de altura, las paredes suman 35 m².
Descuenta lo que no se pinta
Mide las puertas y ventanas por separado y suma sus superficies. Si ocupan 3 m², la superficie neta es 35 − 3 = 32 m². Descuenta únicamente las zonas que no recibirán este producto.
No restes un hueco que ya hayas excluido al medir por tramos. Tampoco mezcles paredes y carpintería si necesitan pinturas distintas. Cada conjunto debe tener su propio rendimiento y número de manos.
Separa las zonas diferentes
Un techo de 4 × 3 m añade 12 m². Inclúyelo en la misma operación solo cuando comparta producto y aplicación con las paredes. De lo contrario, conserva dos cálculos y dos líneas de compra.
Para paredes de distinta altura, calcula cada rectángulo por separado. Divide las formas complicadas en partes sencillas y registra qué has incluido. La herramienta organiza cantidades; la superficie real y su estado siguen dependiendo de una medición cuidadosa.
- Mide huecos y paredes con el mismo criterio.
- Conserva el croquis junto al cálculo guardado.
- Comprueba la altura en más de un punto si observas diferencias.
Preguntas frecuentes
¿Puedo medir solo el suelo?
No basta para las paredes: necesitas también el perímetro y la altura. Dos habitaciones con igual suelo pueden tener perímetros diferentes.
¿Debo descontar todos los huecos pequeños?
Puedes medirlos si necesitas más precisión. Lo importante es utilizar un criterio consistente y no compensarlos después añadiendo un margen sin justificarlo.